sábado, 4 de mayo de 2024

A ti que me diste tu vida, tu amor y tu espacio...

 

A pocos días de celebrar el 10 de mayo, esa fecha donde en todas partes suena “Señora, señora” de Denisse de Kalaffe y llenamos de regalos absurdos a mamá, es preciso reflexionar sobre la maternidad en la literatura y otras manifestaciones culturales. 

Todos conocemos esta canción que da título a la entrada de hoy. Esa letra emotiva que aborda los sacrificios, los esfuerzo, la fortaleza y la devoción de las madres. De Kalaffe menciona en una entrevista el por qué la escribió: “Esa canción la escribí en México, teniendo un ataque de nostalgia de mi madre que estaba en Brasil, en un exceso maravilloso de admiración por ella”.

Al leer Primer amor de la autora uruguaya Cristina Peri Rossi podríamos afirmar que la niña, enamorada de su madre, sin duda le dedicó esta canción a raíz de toda esa fascinación que sentía hacia ella.  




En X se encuentra el siguiente tweet:



Primer amor inicia con una declaración de la narradora, una niña: “La primera vez que me declaré a mi madre tenía tres años”. Ella empieza a contar sobre la complicidad y afecto entre ambas, a su vez la compara con el tormentoso matrimonio de sus padres. Ante esta disfuncionalidad que existe entre ellos, la niña nota lo desdichada que se siente su madre y piensa que sólo ella puede ofrecerle todo ese amor que se merece.

A través del amor maternal, Peri Rossi nos regala esta lectura donde no sólo muestra a una madre comprensiva que es admirada por su hija, sino que también exhibe las leyes que prohibían el matrimonio entre mujeres. Además, nos presenta la figura de un padre ausente: “El escaso tiempo que mi padre estaba en casa (aparecer y desaparecer sin aviso era una forma de poder)”. 

En Primer amor la narradora describe la belleza de su madre “Tenía unos hermosos ojos color tiempo”, por otra parte, en Golpéate el corazón de Amélie Nothomb, Diane se refiere a su madre como “Diosa”, sólo que en su caso su amor no era correspondido.

 


Golpeate el corazón, escrita por la autora belga, nos muestra los otros aristas de la maternidad: los celos, la crianza, la sobreprotección, el favoritismo por los hijos y los patrones de conducta. En esta historia Marie, una joven que le gustaba ser deseada y envidiada disfruta de ser el centro de atención, sine embargo, su vida cambia cuando sale con un joven muy apuesto, ya que ocurre un embarazo imprevisto que nubla por completo todas sus ilusiones juveniles. Diane es la primera hija de Marie, y crece marcada por el desinterés y la carencia de afecto maternal, a la vez que intenta comprender los motivos que orillan a su madre a comportarse de esa forma.

Una novela interesante que me recuerda la siguiente escena de la película de Red (2022) puesto que nos permite pensar en la empatía hacia nuestras propias madres ya que en ocasiones siguen reproduciendo las mismas conductas con las que fueron criadas.

 


Ambas lecturas exploran la experiencia de maternar en diferentes entornos, esto permite visibilizar historias (que a veces desconocemos), reflexionar sobre las diferentes perspectivas, y seguir preguntándonos: ¿hay buenas y malas madres?